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Nuevas niñeras, cada vez más imprescindibles en los hogares de hoy

Una niñera que entretenga, enseñe, cante, baile, sea cariñosa y ordene la casa no puede ser otra que la simpática –y recordada por los que tienen más de 30 años– Mary Poppins, la que llegó al cine volando en un paraguas. De eso, ya pasaron cinco décadas y lo cierto es que han cambiado muchas cosas. Las niñeras ya no son las clásicas institutrices de las familias ricas que se encargaban del cuidado y la formación de sus hijos, y se han convertido en personas fundamentales para sostener la estructura de las familias de clase media en las que las mujeres salen de su casa a trabajar. En Capital casi la mitad de los hogares ya está a cargo de una mujer, según datos oficiales.

Es que hoy no sólo cuidan, entretienen y se ocupan de los chicos. También hacen la limpieza, las compras, la comida y mil cosas más. Será por eso que para Roxi, la desopilante mamá de la serie online “Según Roxi” (que ya prepara su adaptación para televisión), Kerly, la chica que trabaja en su casa, la niñera de su hija Clarita, es lo que más necesita. “Más que al aire que respiro, mucho más”, confiesa el personaje de una “mami desbordada” de estos tiempos.

En la Argentina se estima que poco más de 1.100.000 mujeres se desempeñan en el sector doméstico remunerado: son el 15,3% del total de mujeres ocupadas que tienen entre 14 y 49 años, según señala un informe realizado por el Observatorio de la Maternidad (OM). Y brinda más datos: pertenecen a los sectores más pobres; en general provienen de países limítrofes o del interior del país; tienen hijos y en muchos casos los tienen que criar solas; necesitan trabajar pero no pudieron prepararse y estudiar para acceder a otro tipo de empleo. Y pese a las acciones oficiales para blanquear a estas trabajadoras, sólo el 25% de las empleadas del hogar están registradas, es decir que cuentan con los beneficios de una obra social y también los aportes jubilatorios.

“Las tareas que deben cumplir son muy abarcativas y disímiles”, afirma Carina Lupica, directora ejecutiva del OM. Explica: “El trabajo doméstico se refiere al cuidado del hogar, lo que implica diversas actividades: limpieza, arreglos, cocina, lavado y planchado de ropa, pero también, en muchos casos, un conjunto de tareas cotidianas en pos del cuidado físico, intelectual y emocional de los chicos y de otras personas del grupo familiar”.

Los cambios demográficos y sociales ocurridos en las últimas décadas instalaron este tipo de trabajo como una cuestión social relevante. ¿Por qué? Más mujeres ingresaron al mercado laboral, más hogares comenzaron a contar con dos sueldos y cada vez más mujeres se convirtieron en jefas de hogar. Todo eso hizo que las mujeres de mayores niveles de ingresos recurrieran a la contratación del tiempo de otras mujeres para hacer los quehaceres domésticos y cuidar a los chicos. “A partir de la década del ‘70, nuevos hogares –los de ingresos medios– salieron a comprar las prestaciones domésticas a medida que sus mujeres obtenían logros educacionales y se integraban al mercado de trabajo y desarrollaban una carrera profesional”, señala Lupica.

Pocos problemas desvelan tanto a las madres que trabajan como conseguir esa “chica” o “señora” –como se suelen llamar, y no tanto “niñera”– que reúna las características de su pretensión. “Son una pata fundamental de la casa: es la persona que limpia y cuida los chicos al mismo tiempo. La que suele tener costumbres diferentes a las de la familia y muchas veces se termina ensamblando, se suma al hogar y transmite su cultura, su cocina”, afirma la periodista Jéssica Fainsod, autora de “Se nos fue María y mi vida es un caos”, de Editorial Sudamericana. Como a muchas, esta mamá cambió tantas veces de empleadas que llenó varios cuadernos con anécdotas y detalles que luego plasmó en su “manual de primeros auxilios para la supervivencia doméstica”. Y por el interés que despierta el tema, ese mismo libro pronto tendrá su versión teatral.

“Cuando se consigue esa empleada se establece una extraña relación –explica Fainsod–. Cada una se inmiscuye en la vida de la otra, como un juego de cajistas chinas. Porque de pronto, un día cualquiera, una persona ajena a las costumbres de la casa comienza a formar parte de ella a través de platos sucios y la cama deshecha, y se ocupa de pañales, soportan berrinches de los más chicos”.

En general suelen llegar a través de la recomendación de familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo o de la señora anterior que propone a sus parientes. Aunque en el último tiempo, básicamente por un tema de seguridad, las búsquedas empezaron a canalizarse a través de agencias o consultoras especializadas, que cobran sus servicios como intermediarios.

“Mary Poppins es la niñera ideal que toda mamá quisiera dejar en su casa cuando se va a trabajar”, comenta risueña Fainsod. En su libro dice que “Vaya tranquila” es la frase que toda madre espera de la empleada que se queda a cuidar lo más preciado. Y muchas veces, sin los poderes mágicos de Mary Poppins, o sin los rezos de Roxi al altar de “Santa Kerly”, esa frase tan simple funciona de verdad.

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