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Me cuida la niñera, Revista Planetario

Por horas, por mes, con cama: la niñera o la señora que cuida a los chicos es un eslabón fundamental de la organización familiar. Ella resuelve el cuidado de los hijos sin necesidad de salir de casa y permite a los chicos pasar el día en su propio entorno, con sus juguetes, su cuna y los olores familiares.

Pero, más allá de la practicidad de este rol, vale la pena preguntarse: ¿Cómo ven los chicos a sus niñeras?

Rosina Duarte, psicóloga y responsable de Clinicar, responde: “Dentro del imaginario infantil, la niñera juega un rol preponderante, porque de alguna manera es quien reemplaza a la madre: cuida al niño cuando la madre no está, juega y lo atiende. Para el chico, su función es muy importante cuando es más pequeño y algo menos a medida que se hace más grande. Pero, más allá de la edad, es fundamental darle tiempo a esa relación para que se constituya, que el niño reconozca que ante laausencia de sus padres es ella quien se encarga absolutamente de todo lo que él necesita”.
Para que ese vínculo, que también incluye a los adultos de la casa, no fracase es importante cuidar algunos aspectos de la persona a incorporar a la rutina familiar. La paciencia, en primer plano. La vocación, también.

Las licenciadas Claudia Griffa y María Moyal, coordinadoras de Cuídame mucho y asesoras en la búsqueda de niñeras, sostienen: “La niñera tiene que tener ganas de estar con chicos, porque deberá prestar el cuerpo en función de sus necesidades. Esto quiere decir que debe estar dispuesta a sentarse en el piso a jugar, alzar a un bebé que tiene cólicos o cantar para que se duerma. Acciones sostenibles a largo plazo sólo por alguien que se encuentra a gusto en esta función. Pero fundamentalmente debe estar receptiva a lo que el chico tiene como interés o necesidad”.

En la marea de las relaciones adultas, cuando no padecen el fuerte oleaje, los más jovencitos de la casa tienen la capacidad de poner calma. En Cuídame Mucho, por ejemplo, han constatado que la niñera ideal la elige el chico: “Nuestra experiencia indica que cuando la niñera funciona para el niño, funciona para los papás. Esto quiere decir que los padres deciden la continuidad de la niñera en función de cómo ven a sus hijos y se esfuerzan por trabajar en superar cualquier inconveniente”, dice María Moyal, de Cuídame Mucho.

Pero cada casa es un mundo y cada mundo tiene sus reglas. En la cultura íntima de cada familia existen leyes explícitas o implícitas que deben ser cumplidas, porque conforman las normas que sustentan la crianza de los hijos