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Para achicar gastos, servicios online ofrecen a familias compartir niñera

En tiempos de crisis, la economía colaborativa aparece como opción y se suma también al cuidado de los chicos. Así, aparecieron en el país distintas plataformas, como TuNiñera.com, que busca conectar a familias con niñeras sin intermediarios y que además vincula a los padres entre sí, permitiéndoles compartir cuidadora. Se trata de una tendencia que viene dándose en otros países y busca instalarse también aquí.

“Desde que desembarcamos en Argentina, en abril pasado, ya tenemos 12 mil suscriptores y cada mes aumenta”, explica Jules van Bruggen, su fundador, desde Holanda. Respecto de por qué ofrecen este servicio compartido, que en Europa está disponible en más de seis países donde la plataforma trabaja, sostiene que “en primer lugar, es muy agradable para los niños tener un compañero de juegos cuando la niñera está en la casa. Ahorra costos porque comparte el gasto de la niñera con otros padres. E incluso, si se elige no cooperar con otros padres es muy conveniente para ponerse en contacto con las niñeras en el propio vecindario, que uno normalmente nunca llega a conocer”.

En Argentina, el 60% de los usuarios que se anotaron dijeron que estarían dispuestos a compartir niñera, en un contexto en el que una niñera puede llegar a cobrar un promedio de $ 150 la hora.

“Yo vengo compartiendo niñera desde que mi hija es chiquita, ahora tiene 12 años. Lo hago con amigas o con otras mamás del jardín. O con colegas del trabajo”, cuenta Gabriela Sciolla, mamá de Valentina y usuaria de la plataforma. “En mi caso, que estoy sola con la nena, facilita mucho, primero porque nos salía más barato, y luego porque teníamos una persona de superconfianza para todas”, agrega.

“Nosotras hemos tenido experiencia de dos familias que compartieron niñeras, incluso nosotras lo hemos hecho también”, aporta María Moyal, de Cuidame Mucho, consultora de selección de niñeras.

“Las experiencias que fueron más exitosas tuvieron que ver con que eran familiares, dos hermanas que compartían niñera. Creemos que funciona sobre todo en esos casos, o en barrios cerrados, donde en épocas de vacaciones pueden armar grupos de chicos. Para los papás es una ventaja en cuanto a los costos, y si es una niñera ya recomendada es un plus. Pero con dos familias que no se conocen es poco probable”, agrega. Los jardines rodantes, por ejemplo, están más instalados, donde lo que se busca es que la persona que esté a cargo de los chicos no sólo los cuide sino que también realice actividades educativas.

En la provincia de Santa Fe, la consultora Cumen, también especializada en la selección de personas para cuidar niños, empezó a ofrecer hace poco esta posibilidad a los papás. “Prestamos el servicio desde hace un par de meses. Hemos tenido varias consultas de niños de una misma familia, por ejemplo primos, así como también niños de un mismo barrio para compartir la niñera. Ahora que se acercan las vacaciones de verano es una propuesta que vamos a lanzar con fuerza, ya que hemos tenido varios interesados”, cuentan desde la agencia.

Por Josefina Hagelstrom
Nota publicada en la edición impresa del Diario PERFIL.

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Cómo elegir a la mejor niñera para nuestros hijos

Cada hogar es un mundo y cada niño, un universo. Según los especialistas, los padres no deben olvidar que no es lo mismo cuidar que criar.

El cine y la televisión las demonizaron e idealizaron en idénticas proporciones. Pero la vida real es otra cosa y cuando alguna de ellas se ve involucrada en un hecho de violencia, se encienden las alarmas. Cada caso de maltrato infantil vuelve a ponerlas en la mira de la sociedad. Lejos de esos acontecimientos penosos y de la crueldad de Peyton Flanders (La mano que mece la cuna), la bondad almibarada de Mary Poppins o la irreverencia de The Nanny, las niñeras son mujeres de carne y hueso que cada día, por vocación o necesidad, ejercen el delicado oficio de cuidar niños ajenos. La mayoría son madres, estudiantes, abuelas, vecinas y amigas que no siempre tienen la formación adecuada para cumplir con la tarea exigida. Sin embargo, su figura se ha vuelto imprescindible dentro del engranaje familiar, especialmente en aquellos hogares donde padre y madre trabajan. Suelen estar tan integradas a la vida diaria que, cuando faltan, la organización doméstica se derrumba.

En la Argentina, su función original se ha ido desdoblando en sintonía con la situación económica y social: de ser la nana o baby sitter dedicada full time a los niños pasó a ser “la chica o señora que limpia y cuida los chicos”, una ama de casa suplente que amén de barrer y lavar platos tiene la responsabilidad de tomar decisiones relacionadas con la crianza. Y no sólo eso, debe sostener día a día lo más frágil del vínculo: la confianza de los padres.

Cada vez que trasciende algún episodio de maltrato, un manto de sospecha las cubre a todas por igual convirtiéndolas en perfectas extrañas, aun habiendo acreditado con suficientes referencias su experiencia y capacidad. Allí aparece el recurso de las cámaras de vigilancia, que parece haber reemplazado la confianza de otros tiempos. Pero, ¿existe la niñera ideal? ¿Qué rol debe ocupar en la vida de los hijos cuando los adultos pasan 10 horas fuera de casa? ¿Es bueno crecer con niñeras?

“Por ser representantes de los padres en su ausencia, es responsabilidad de ellos la elección de la niñera. Convengamos: los vínculos perfectos no existen y, en el caso de las niñeras, hoy está atravesado por múltiples variables, por lo que es imposible generalizar. Lo fundamental es que el respeto por las normas de las familias deben reflejarse en la persona que tomará la responsabilidad cuando los padres no están presentes”, explica Alejandra Libenson, psicopedagoga y psicóloga especializada en temas de crianza, autora de Criando hijos Creando personas, entre otros libros. “La niñera debe cantarle las mismas canciones que la mamá le canta, sostener los límites impuestos por los padres, debe ser una representante de la figura paterna y materna en ausencia de éstos. Eso no significa que sea un robot. Puede aportar su creatividad, pero respetando el lenguaje y los modos de vinculación que los padres tienen con ese niño. El episodio de maltrato depende de la personalidad, no de la capacitación pedagógica. Si maltrata es porque tiene una patología, se trata de una conducta perversa y peligrosa. Por eso, antes de contratar una niñera, los padres deben pasar por un período de adaptación, conocerla, tratarla cada uno en forma separada y, en algunos casos, si así lo requiere, colocar cierta cámara que monitoree. Pero sobre todo hay que observar al niño permanentemente”, agrega.

Claves para una buena elección.
“Debe ser alguien con disposición afectiva para conectarse con niños, abierta, permeable a recibir las indicaciones y acoplarse al estilo de crianza que propone la familia. Más allá de esto, cada familia es particular y por eso no existe una niñera ideal”, comenta María Moyal, psicopedagoga y co fundadora de Cuídame mucho, una agencia orientada a la búsqueda de niñeras, con diez años de experiencia en el mercado laboral. La elección debe estar ajustada a la necesidad y las circunstancias presentes porque todo puede variar. “Si fuera, por ejemplo, una familia en la que la mamá trabaja todo el día o viaja (nos ha tocado asistir en la búsqueda a altas ejecutivas de empresas que pasan varias semanas afuera de sus casas, de viaje), lo ideal es alguien resolutiva, decidida, que no se asuste y pueda encaminar cualquier imprevisto. Hay casos en los que hay que acompañar a una mamá que trabaja desde su casa o asistir a una abuela al cuidado de sus nietos, ahí funciona mejor alguien dócil y que se sienta cómoda trabajando en equipo” agrega. Muchas veces, una niñera que trabajó con una familia y le fue bien, pasa a otra y no funciona, o una misma familia quiere cambiar porque lo que ayer le funcionaba, hoy ya no. Las relaciones también se desgastan. “Nuestra conclusión es que el rol de niñera se define en cada caso, en cada hogar y en cada momento” agrega Moyal.

Un lujo de otros tiempos.
Antiguamente, la nanny o enfermera de guardería, como también se la llamaba, era un lujo reservado a la realeza y a la aristocracia europea, especialmente en Inglaterra, donde se cree que surgió el oficio. Aquellas damas debían velar por las criaturas las 24 horas, y a veces hasta contaban con una asistente a cargo de mantener el orden del dormitorio, la ropa y prepararles la comida. La niñera oficial estaba para acompañar, entretener, pasear, guiarlos y jugar. Algunas también ejercían como institutrices: tenían a cargo la educación y formación escolar.

La incorporación de la mujer al mercado laboral ayudó a que la clase media empezara a demandar sus servicios, impulsando la jerarquización de la actividad. Hoy, incluso en algunos países como Estados Unidos, funciona el sistema Au Pair, que permite a muchas familias contar con estudiantes bilingües extranjeras para que los menores, además, aprendan otro idioma.

En la Argentina, muchas son inmigrantes que cuidan hijos ajenos para poder mantener los propios, que por lo general quedan en su país de origen a cargo de la abuela o algún pariente.

“Fui madre a los 25 años y la primera niñera que tuvimos fue una señora paraguaya. Una bendición. Yo era muy joven y ni siquiera podía darle órdenes, porque no sabía ni qué hacer con el bebé. Ella tenía sus propios hijos, lejos, así que la situación era incómoda al principio, pero enseguida tomó la posta. Tenía muy buenas referencias, y no me defraudaron. Pero a los pocos años, como suele pasar en este rubro, se fue a otra casa”, cuenta Paula R., que trabaja 8 horas al día en una editorial. “Ahí empezaron los problemas. Pasamos de una a otra. Dimos con una chica amorosa, jovencita, que se la pasaba hablando por teléfono con el novio. Y la última, le pegó al mayor. Lo supimos enseguida gracias a la empleada de mi suegra que la vio pegarle con un monedero en la cabeza. Nunca más me fui tranquila a trabajar. Pero en un punto tenés que volver a confiar, de lo contrario no tendría sentido tener una niñera en casa.”

Un referente afectivo.
Hoy existen niñeras con preparación profesional, estudiantes que cuidan por horas y abuelos que ejercen la tarea de favor, aunque eso, dice Libenson, genera rispideces en los vínculos familiares, porque los abuelos suelen contradecir las pautas fijadas por los padres, creando pactos internos negativos para los nietos. “Niñera suele llamarse de modo genérico a cualquier persona que cuida menores. Nosotros las separamos en niñeras especializadas, que son mujeres con carreras docentes o terciarias afines al desarrollo infantil, y en niñeras amas de casa capaces de resolver el cuidado de los chicos y labores como cocinar, ordenar, mantener limpio, entre otras tareas”, enumera María Moyal. “La niñera ama de casa es la más demandada. Sin embargo, también sucede que una madre combina un turno de escuela y contrata una profesional, sin dudas la más apta para ese fin. Antes de recomendarla hacemos evaluaciones psicológicas para descartar cualquier tendencia agresiva o de deshonestidad y además, sí o sí, debe haberse desempeñado como niñera en casas de familia. No sirve acreditar experiencia con niños como madre o cuidando chicos de su entorno. Lo fundamental es que no debe estar atravesando un momento vital disruptivo, por ejemplo, un duelo. Y lo ideal es que pueda sostener la tarea a largo plazo, ya que se convierte en un referente afectivo y, como tal, no es esperable que sea alguien con poca estabilidad en sus trabajos.”

Pautas claras.
“Tengo dos personas trabajando en casa porque desde que nacieron las mellizas el trabajo se duplicó. No hay roles diferenciados, las dos se reparten el trabajo, una con cama adentro y otra, ocho horas por día. Las pautas quedaron claras de entrada, sólo se ocupan de las tareas domésticas y de cuidarlos, no de educarlos. De eso nos encargamos solo nosotros y, si hay alguna decisión que tomar en ausencia, una de ellas, que es como si fuera yo, me consulta”, cuenta Laura A., empleada de carrera en el poder judicial, madre de cuatro niños de entre 5 y 11 años. “Son buenísimas personas, no hemos tenido malas experiencias, pero las relaciones se desgastan y la mayoría no dura más de tres años en el puesto, por eso, si bien son como de la familia y hay cariño, el trato es formal. Cada cosa en su lugar. De ese modo, cuando se van, los chicos no sufren el desapego.”

Los especialistas aseguran que, al final, quien hace el scouting es el niño, que manifiesta enseguida los síntomas del tipo de vínculo que tiene con su nanny. No sólo expresa si hay maltrato, sino también destrato, léase, no hablarle o dejarlo horas frente al televisor, no asearlo, no jugar con él y permitir cualquier conducta; en síntesis, tratarlos con indiferencia o abandono.

“De entrada debe quedar claro lo que uno espera del rol, señalarle a la persona cuáles son las conductas no permitidas. Por ejemplo, no debe adjetivar al niño, no humillarlo, no insultarlo y, por supuesto, no aplicar correctivos físicos. Tampoco deben ser amigas de ellos sino mantener una asimetría para que el niño sienta que cuenta con un adulto, con alguien mayor que le puede brindar contención cuando lo necesita”, sintetiza Libenson.

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¿Dónde están los abuelos?

Hacía un mes que Gastón Repetto y su mujer, Analía, estaban planeando la salida. La primera después de que naciera Ramiro, su primer hijo. Ellos acababan de debutar como padres y la expectativa por esa cena donde celebrarían su quinto aniversario de casados se mezclaba con algo de ansiedad por dejar al bebe de cuatro meses al cuidado de sus abuelos paternos. Pero un imprevisto cambió todo. «Unos días antes me llamó mi mamá y me dijo que se habían acordado de que tenían un compromiso, que lo sentían, pero que no podían cuidar al bebe. Me quería morir», reconoce. Ese, en verdad, fue el primero de otros desplantes que obligaron a una conversación familiar. «Cada vez que les pedía si podían cuidar a Rami me ponían alguna excusa -recuerda Gastón-. Y cuando se los comenté me dijeron que ellos ya habían criado hijos y se habían ocupado de los nietos de sus otros hijos (soy el menor de cuatro hermanos), y que ya no estaban con la energía para encargarse de otro. Que amaban a Ramiro, pero que me buscara una niñera de confianza, que me la pagaban. ¡Pensar que cuando yo era chico me pasaba el fin de semana entero en la casa de mis abuelos!», recuerda Gastón.

Y es que los abuelos del siglo XXI no son los de antes. A la par de su abuelidad desarrollan actividades sociales, laborales y de esparcimiento que los alejan de ese destino casi ineludible que era el de cuidar a los nietos hasta que el cuerpo respondiera. Y esto, que sin duda es visto como una conquista por parte de los adultos mayores, genera conflictos con sus hijos devenidos padres, que trabajan jornadas completas y buscan apoyo y ayuda para lidiar con agendas apretadas de colegios, reuniones y actividades extraprogramáticas. El problema surge cuando los abuelos tienen agendas casi tan cargadas como las de los demás miembros del clan familiar y el «no puedo» se vuelve una respuesta casi cotidiana.

«Estas situaciones conflictivas entre padres e hijos son comunes -reconoce Graciela Zarebski, directora de la Licenciatura en Gerontología de la Universidad Maimónides-. La realidad habla de un envejecimiento saludable y activo. Los que hoy son abuelos tienen una calidad de vida y despliegue de actividades que antes no tenían porque no había tanta oferta para ellos y sólo les quedaba ser abuelos. Hoy, ejercer ese rol es una de las actividades, entre tantas otras. Esta tendencia a una abuelidad más libre genera tensiones en la familia por las elevadas expectativas de hijos, nueras y yernos que están más relacionadas con las vivencias propias de lo que fue crecer con sus abuelos que con la realidad actual.»

Nota completa en La Nación

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Nuevas niñeras, cada vez más imprescindibles en los hogares de hoy

Una niñera que entretenga, enseñe, cante, baile, sea cariñosa y ordene la casa no puede ser otra que la simpática –y recordada por los que tienen más de 30 años– Mary Poppins, la que llegó al cine volando en un paraguas. De eso, ya pasaron cinco décadas y lo cierto es que han cambiado muchas cosas. Las niñeras ya no son las clásicas institutrices de las familias ricas que se encargaban del cuidado y la formación de sus hijos, y se han convertido en personas fundamentales para sostener la estructura de las familias de clase media en las que las mujeres salen de su casa a trabajar. En Capital casi la mitad de los hogares ya está a cargo de una mujer, según datos oficiales.

Es que hoy no sólo cuidan, entretienen y se ocupan de los chicos. También hacen la limpieza, las compras, la comida y mil cosas más. Será por eso que para Roxi, la desopilante mamá de la serie online “Según Roxi” (que ya prepara su adaptación para televisión), Kerly, la chica que trabaja en su casa, la niñera de su hija Clarita, es lo que más necesita. “Más que al aire que respiro, mucho más”, confiesa el personaje de una “mami desbordada” de estos tiempos.

En la Argentina se estima que poco más de 1.100.000 mujeres se desempeñan en el sector doméstico remunerado: son el 15,3% del total de mujeres ocupadas que tienen entre 14 y 49 años, según señala un informe realizado por el Observatorio de la Maternidad (OM). Y brinda más datos: pertenecen a los sectores más pobres; en general provienen de países limítrofes o del interior del país; tienen hijos y en muchos casos los tienen que criar solas; necesitan trabajar pero no pudieron prepararse y estudiar para acceder a otro tipo de empleo. Y pese a las acciones oficiales para blanquear a estas trabajadoras, sólo el 25% de las empleadas del hogar están registradas, es decir que cuentan con los beneficios de una obra social y también los aportes jubilatorios.

“Las tareas que deben cumplir son muy abarcativas y disímiles”, afirma Carina Lupica, directora ejecutiva del OM. Explica: “El trabajo doméstico se refiere al cuidado del hogar, lo que implica diversas actividades: limpieza, arreglos, cocina, lavado y planchado de ropa, pero también, en muchos casos, un conjunto de tareas cotidianas en pos del cuidado físico, intelectual y emocional de los chicos y de otras personas del grupo familiar”.

Los cambios demográficos y sociales ocurridos en las últimas décadas instalaron este tipo de trabajo como una cuestión social relevante. ¿Por qué? Más mujeres ingresaron al mercado laboral, más hogares comenzaron a contar con dos sueldos y cada vez más mujeres se convirtieron en jefas de hogar. Todo eso hizo que las mujeres de mayores niveles de ingresos recurrieran a la contratación del tiempo de otras mujeres para hacer los quehaceres domésticos y cuidar a los chicos. “A partir de la década del ‘70, nuevos hogares –los de ingresos medios– salieron a comprar las prestaciones domésticas a medida que sus mujeres obtenían logros educacionales y se integraban al mercado de trabajo y desarrollaban una carrera profesional”, señala Lupica.

Pocos problemas desvelan tanto a las madres que trabajan como conseguir esa “chica” o “señora” –como se suelen llamar, y no tanto “niñera”– que reúna las características de su pretensión. “Son una pata fundamental de la casa: es la persona que limpia y cuida los chicos al mismo tiempo. La que suele tener costumbres diferentes a las de la familia y muchas veces se termina ensamblando, se suma al hogar y transmite su cultura, su cocina”, afirma la periodista Jéssica Fainsod, autora de “Se nos fue María y mi vida es un caos”, de Editorial Sudamericana. Como a muchas, esta mamá cambió tantas veces de empleadas que llenó varios cuadernos con anécdotas y detalles que luego plasmó en su “manual de primeros auxilios para la supervivencia doméstica”. Y por el interés que despierta el tema, ese mismo libro pronto tendrá su versión teatral.

“Cuando se consigue esa empleada se establece una extraña relación –explica Fainsod–. Cada una se inmiscuye en la vida de la otra, como un juego de cajistas chinas. Porque de pronto, un día cualquiera, una persona ajena a las costumbres de la casa comienza a formar parte de ella a través de platos sucios y la cama deshecha, y se ocupa de pañales, soportan berrinches de los más chicos”.

En general suelen llegar a través de la recomendación de familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo o de la señora anterior que propone a sus parientes. Aunque en el último tiempo, básicamente por un tema de seguridad, las búsquedas empezaron a canalizarse a través de agencias o consultoras especializadas, que cobran sus servicios como intermediarios.

“Mary Poppins es la niñera ideal que toda mamá quisiera dejar en su casa cuando se va a trabajar”, comenta risueña Fainsod. En su libro dice que “Vaya tranquila” es la frase que toda madre espera de la empleada que se queda a cuidar lo más preciado. Y muchas veces, sin los poderes mágicos de Mary Poppins, o sin los rezos de Roxi al altar de “Santa Kerly”, esa frase tan simple funciona de verdad.

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Los programas puertas adentro, una alternativa para evitar organizar salidas todo el tiempo

Los programas puertas adentro, una alternativa para evitar organizar salidas todo el tiempo.

El primer día de las vacaciones de invierno, María Moyal llevó a sus hijas, de cinco y un año y medio, a un shopping. Desprevenida, sin reparar en que era una fecha especial, se sorprendió al ver hordas de niños y padres que salían de un show para los más pequeños. Lo que era un paseo ameno pronto se transformó en un factor de estrés. «Me arrepentí ni bien llegué ahí», cuenta María, psicóloga y una de las directoras de Cuídame Mucho, una consultora dedicada a buscar niñeras profesionales, permanentes o temporales, para familias.

Más allá de las innumerables alternativas y salidas que hay para hacer con niños en vacaciones, muchos padres optan por quedarse en casa y ofrecer distintas opciones indoor para evitar subir los niveles de estrés y de aturdimiento de grandes y chicos. La movilización y concentración de gente en pocos metros cuadrados suele ser uno de los motivos para evitar salir de casa, pero a eso hay que sumar el frío y el costo asociado a una salida.

¿La solución de muchos? Hacer programas puertas adentro. Pero eso no significa mirar tele o jugar con la tablet, los dos grandes aliados tecnológicos de los niños modernos. Por estas semanas, las contrataciones de niñeras recreativas son la opción más elegida. Hay adultos que, previsores, se organizan y deciden contratar para sus hijos niñeras pedagógicas que los entretengan algunas horas y reparten los gastos, y otros que optan por una niñera temporal que esté al cuidado de los pequeños durante las dos semanas del receso escolar y que les organice juegos en casa, solos o con amiguitos.

«Durante el receso los padres buscan a alguien que entretenga a los chicos en casa -dice Moyal-. Cuando hay que suplantar un jardín, hay que reemplazar ese ratito de juego y muchos buscan maestras jardineras con recursos recreativos, que canten, pinten, cuenten cuentos. Es como una animación pero sin cumpleañero», describe la directora de Cuídame Mucho.

Lo habitual es armar grupitos de juego entre compañeros de jardín o hijos de padres amigos para dividir los gastos. La hora de una niñera recreativa cotiza 100 pesos. «Hoy es muy común que los padres se organicen y busquen entre todos alternativas para pasar estas semanas. Las niñeras recreativas son la alternativa de padres que están en casa, pero que aprovechan a juntarse para ponerse al día mientras los chicos juegan con la niñera. Y la temporal, es para los que trabajan fuera de casa», dice Moyal, que asegura que no se necesita muchos recursos para mantener entretenidos a los niños y son los que habitualmente hay en el hogar: burbujeros, pelotas, hojas y lápices de colores deberían ser más que suficientes.

Aun así, varios padres recurren al alquiler de plazas blandas y juegos como tejo, metegol y ping-pong por el día para sumar diversión. Y los que tienen patio o jardín pueden aspirar también a alquilar un pelotero inflable. En todo caso, el costo oscila entre los $ 300 y $ 700 que, repartidos entre varios, resulta ser más económico que una salida.

Muchos padres, ante la gran oferta de actividades que hay para hacer en vacaciones, se sienten en la obligación de «sacar» a sus hijos de casa.»La oferta teatral y de espectáculos es tan grande que en muchas ocasiones los padres sienten que ofrecerles todo es lo que más los va a entretener -dice la psicóloga Nora Koremblit de Vinacur, secretaria del departamento de Niños y Adolescentes de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA)-. Pero es necesario matizar y entender que los niños lo que más necesitan es estar en su casa, disfrutarla. Tomar contacto con sus juguetes, visitar amigos, primos o abuelos con quienes compartir programas. Hay que darles posibilidades de jugar, que es lo que los niños en edad escolar realmente necesitan.»

ADENTRO, SIN CULPAS

Por eso, para muchos especialistas quedarse en casa no sólo no debería generar culpa entre los padres, sino ser algo necesario. «Los chicos también tienen que aprender a crear, a utilizar su tiempo libre y sentir la necesidad de usarlo en buscar nuevas actividades que les permita descubrirse y disfrutar. Y los padres deben generar esos momentos, sin pautar actividades en exceso para que esto pueda lograrse», insiste Koremblit de Vinacur.

«No es que las vacaciones de invierno estresen más que las de verano -dice Diana Capomagi, profesora titular de la carrera de Ciencias de la Eduación de la Universidad Abierta Interamericana (UAI)-. Lo que sucede es que el verano coincide con las vacaciones de los padres y el tiempo lindo permite que las plazas y los parques se conviertan en una atracción accesible. En invierno la ciudad pasa a ser un centro de multitudes, de vendedores ambulantes, de negocios llenos… Podría pensarse en una jungla enloquecida. Sin embargo, y porque uno se acostumbra o va preparado para lo peor, se termina disfrutando de las salidas, Aunque es importante remarcar que salir no lo es todo.»

ACTIVIDADES INDOOR

Niñera recreativa
Se contratan por horas y organizan juegos y actividades con grupitos que no superan los cinco chicos. El servicio cuesta $ 100 por hora.

Inflables y plazas blandas
Son los elegidos por los que tienen un espacio grande o un jardín o patio en el exterior. Se alquilan por día y su costo es variable, entre 300 y 700 pesos.

Redescubrir juguetes
Los especialistas aseguran que es importante volver a tomar contacto con sus juguetes, algo que suele quedar relegado durante la época escolar.

Artículo original: http://www.lanacion.com.ar/m1/1713080-los-programas-puertas-adentro-una-alternativa-para-evitar-organizar-salidas-todo-el-tiempo

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Cada cual atiende su juego, Revista Shop

Cada cual atiende su juego
Encontrar qué regalar no es tan complicado si se conocen las necesidades e intereses de los chicos.

Cuando se acercan las Fiestas, además de decorar la casa, recibir invitados y hacer planes para las vacaciones, hay que salir a comprar regalos, especialmente para los más chicos. Son ellos los que más ilusionados están con la llegada de Papá Noel y, mediante gestos, miradas, palabras, o con la famosa cartita, dirán: “Querido Santa (Llámese mamá, papá, abuelo, tía, ¡todo es válido!) este año quiero de regalo…”

Pero antes de salir a comprar el juguete de última generación o todo lo que haya aparecido en la tele para sacarles una sonrisa a los más chiquitos, conviene preguntarse cuál es el juguete más indicado. Hay de todos los colores, formas, tamaños y funciones, pero es importante saber elegir el mejor para cada etapa del crecimiento.

Según la psicoanalista Claudia Griffa, “los padres están preocupados por ofrecer a sus hijos objetos sofisticados o juguetes que son atractivos a la mirada adulta pero, a veces, no son acordes a las necesidades del niño. Hay que guiarse por lo que se vende no sólo de acuerdo a la edad sino también buscar lo que le sea indicado a cada uno. Los chicos utilizan el juego para construir su singularidad, constituirse como sujetos, encontrar su lugar en el mundo, diferenciarse de los otros, controlar su cuerpo”, asegura.

Sin embargo, de acuerdo a las diferentes franjas de edad, hay determinados productos que se les pueden ofrecer para potenciar sus habilidades y desarrollo y lograr que aprendan a través del juego.

Pablo Medina, docente e investigador y fundador de La Nube, un centro literario dedicado a la cultura de la infancia, ayuda a clasificarlos:

De 0 a 12 meses. En esta etapa los bebés miran mucho los ojos y las manos. Necesitan que se les hable, que les canten (por eso la infinita variedad de canciones de cuna). También les atrae todo lo que se pueda tocar, porque están desarrollan- do sus sentidos. Inspeccionan los objetos con la boca, exploran con las manos y los pies. Son interesantes los muñecos y objetos para chupar, morder, apretar o tirar. Es muy importante que los juguetes estén confeccionados con materiales no tóxicos y resistentes, de modo que de llevarse a la boca no representen un peligro. Además, son muy atractivos los objetos que flotan o ruedan, que se pueden arrastrar y empujar y que emiten sonidos. Ejemplos: móviles, andadores musicales y peluches con géneros fáciles de lavar.

De 1 a 3 años. Los nenes han desarrollado más su sensibilidad en este período. Siguen llevándose algunos objetos a la boca, pero además los miran, los acunan, los apretan. Son convenientes entonces los juguetes lavables, blandos, de plástico unificado para que no se rompan, sin filos ni superficies ásperas para que no se lastimen. También les atraen los juegos de encastre con orificios, que representan un desafío, y los chiches para el momento del baño. No hay que olvidar los juguetes artesanales, una opción diferente que es igualmente educativa. Ejemplos: pelotas, libros coloridos, encastres, masa para modelar y puzzles con fichas grandes.

De 4 a 8 años. A esta edad buscan todo tipo de vehículos de ruedas. Les llaman la atención los juguetes de tracción -y cada vez más grandes-, los juegos que se ensamblan y los que invitan a construir. También, todo lo que sirva para dibujar (el garabato es un gran modo de comunicación) y escribir (para los que ya están aprendiendo es un gran desafío). Como aprenden por imitación, es conveniente mostrarles todo lo que uno quiera enseñarles. Ejemplos: autos, juegos de matemática, muñecos grandes de plástico y memotest.

De 9 a 12 años. El desafío en este momento son los juegos de tablero para pensar, como los de lógica. La computadora es un buen instrumento de aprendizaje si se usa adecuadamente y con supervisión de un adulto, y los juegos de habilidades físicas también. En esta etapa se relacio- nan mucho con el deporte y lo competitivo. También están aconsejados los objetos relacionados con las artes plásticas y la creatividad, y un regreso a los juegos de antes, como el balero y el yo-yó, que agilizan el manipuleo de manos y dedos. Ejemplos: juegos de deportes que exijan entrenamiento y artísticos, como los de dibujo y pintura.

Los especialistas recuerdan que es muy importante la supervisión de los padres. Los chicos necesitan la orientación de sus referentes. Según la licenciada Griffa, “así como cuando leemos un cuento a un bebé lo más importante no es el contenido sino el tono de voz y la mirada, el juguete resulta más enriquecedor si se usa en compañía de un adulto”.

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«Cuidame mucho», una ayuda para mamá, Entremujeres.com

«Cuidame mucho», una ayuda para mamá
Elegir a una niñera que se quede en casa con los chicos es un tema que angustia y agobia a muchas mamás. Hay empresas que ayudan a transitar la experiencia con mayor sostén y seguridad. Y, si te interesa el tema, en Comunidad hay un grupo para seguir cambiando opiniones y consejos.

Pocos problemas desvelan tanto a las madres como el tema de la niñera. ¿Quién cuidará a los niños cuando llegue el momento de volver al trabajo? ¿Quién se ocupará de cuidarlos cuando las rutinas laborales y personales nos saquen del hogar algunas horas? El tema, los sabe cualquier mamá, angustia y nos llena de ansiedad. Pero…. ¡Buenas noticias! Hay empresas que se dedican a darnos una mano cuando las papas queman y los chicos necesitan que alguien reemplace a los padres por unas horas.

«Cuidame mucho» es una de ellas. María Moyal y Claudia Griffa la fundaron hace tres años, y su nacimiento tiene mucho que ver con la experiencia de haber vivido en carne propia la inquietud de resolver quién cuida a los hijos cuando no estamos.

La historia
«En el año 1999 nació Pilar, la primer hija de mi socia Claudia Griffa –cuenta María–. Claudia nació en Bariloche y vino a Buenos Aires a los 18 años a estudiar Psicologia. Ya recibida, cuando nació la beba se encontró con el problema de no contar con nadie de su entorno familar para poder asitirla en el cuidado de su hija, por lo cual se rodeó de amigas y familiares que venían del Sur a estudiar a Buenos Aires y se dedicaban al cuidado de niños part time. Así , de a poco, se convirtió dentro de nuestro grupo de amigas en referente de alguien a quien recurrir cuando había un niño para cuidar», relata.

En el año 2007, nació la hija de María, Lucía, y recurrió a Claudia. «Nosotras ya veníamos trabajando juntas en torno a diferentes temáticas de maternidad y crianza y se nos ocurrió formalizar y darle una mirada empresarial al tema, dedicándonos a armar y pensar en todo lo que implica un proceso de selección, evaluación y capacitación de mujeres para trabajar en cuidado recreativo de niños».

Su filosofía
Durante el proceso de selección y capacitación de las postulantes, cuenta María, «transmitimos una filosofía de trabajo. Creemos que lo particular de la infancia es el juego. Por eso nuestra propuesta toma lo lúdico como plataforma de base, para luego abrirse a un abanico de posibilidades.
Todas las integrantes de nuestro staff cuentan con herramientas dirigidas hacia lo recreativo. Creemos que para jugar no hacen falta objetos grandiosos ni tecnología último modelo tal como lo propone la época. Alcanza con tomar lo que tenemos en casa y a mano».

«Por eso nuestras profesionales están preparadas para rastrear los intereses particulares de un niño y abrir al juego desde ahí, entendiendo que el crecimiento es el resultado de la puesta en acto de la exploración, el descubrimiento y la posibilidad de hacer con lo hay», sigue María.

En Cuídame Mucho consideran que el vínculo con la niñera «es a construir». En ese marco, se proponen acompañar a las familias en ese tránsito. «Hay una tarea importante de nuestro lado que tiene que ver con lograr que la familia encuentre a una persona que pueda continuar y respetar el estilo de crianza de cada casa. Por eso, el seguimiento que hacemos es fundamental y está arraigado en nuestra filosofía de trabajo», comentan.

El proceso de selección
Todo arranca con una entrevista inicial con cada familia, una instancia fundamental a la hora de poder entender lo que esa mamá está necesitando en este momento. En función de las coordenadas que se trazan con la familia, abren la búsqueda a su staff.

Quienes pertencen al staff, asegura María, cuentan con formación docente o académica orientada a niños y experiencia previa y referencias comprobables. «Nosotros hacemos un primer filtro y enviamos por mail a los papás un curriculum de quienes se interesan en la propuesta para que luego puedan entrevistarlas personalmente e iniciar un período de prueba con la postulante seleccionada. Ese período de prueba es supervisado por nosotros y si la contratación no funciona , se reinicia el proceso de selección para la familia».

En Cuídame Mucho cobran un honorario por única vez, por el proceso de búsqueda y selección. El monto es equivalente al primer sueldo pautado para la niñera. Luego, hacen un seguimiento a lo largo de los primeros 60 días de contratación. «La postulante a prueba se reporta con nosotros una vez por semana. Asimismo, viene a una reunión de seguimiento a los 30-40 días de contratación. En función de esa entrevista y los diversos informes de seguimiento y autoevaluación que nos van mandando las chicas, armamos un informe detallando adaptación, rutinas, área psicomotriz y afectiva del niños, y esto es enviado a los papás».

Lo que nos sucede habitualmente, cuenta María, «es que aunque el plazo de seguimiento formal expire, las chicas nos toman como referente y nos siguen consultando frente a sus inquietudes. También se siguen capacitando con nosotros. Por ejemplo, la Cruz Roja viene a capacitar cada 45 días en Primeros Auxilios y RCP, y vamos generando diferentes espacios de intercambio, como Talleres de juego y estimulación. La idea es permanecer en movimiento y generar nuevas ofertas de capacitación permanentemente».

En caso de que la contratación o funcione, a lo largo de estos primeros 60 días se reinicia la búsqueda para la familia sin costo.

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Me quedé sin niñera…! Y ahora qué hago? – Revista Maru

Me quedé sin niñera…! Y ahora qué hago?
Cuando la persona de confianza que te ayuda con los chicos y la casa te avisa que se va, es todo un tema. Necesitás reemplazarla pronto, pero sin fallar en la elección. Te proponemos soluciones seguras, rápidas y a la medida de tu familia para encontrar a la nueva baby sitter.

Hay muchas situaciones que pueden llevarte a buscar una niñera. Que la tuya haya renunciado es la más urgente, pero no la única. A veces la vida nos cambia :tenemos nuestro primer bebé o se agranda la familia con unsegundo o tercer hermano. Yaunque en estos casos tengamosmás tiempo para programar entrevistas, pedir recomendacionesy poner a prueba a alguien, no esfácil dar con la persona adecuada para cuidar lo más valioso que tenemos. Esa baby sitter a quien vamos a poder delegarle el cuidado de nuestros chicos con absoluta tranquilidad mientras estamos en la oficina o queremos tomarnos un break siendoamas de casa. Si bien la recomendación de boca en boca todavía se usa,en los tiempos quese viven, rodeados de peligros y alertas, los padres se inclinan por agencias o consultoras especializadas. “Hoy no hay muchas abuelas disponibles para cuidar alos nietos, o porque son jóvenes y trabajan o porque desean destinar su libertad a cursos, viajes y auna vida social activa. Pero claro, con todas las diferencias queuno pudiera tener con la abuela, a los chicos se los dejábamos conlos ojos cerrados. Para los padres resulta fundamental hallar personal calificado que tenga buenos recursos emocionales, vocación y experiencia previa. De esaforma se aseguran que sus hijos van a ser tratados con cariño y con límites firmes pero impuestos desde la delicadeza y el criterio bajado por los padres”, dicen Claudia Griffa y María Moyal, psicoanalistas y directoras de la consultora Cuidame Mucho.

Requisitos modernos
La señora que plancha y limpiaen casa que luego termina cuidando también a nuestros hijos a medida que nacen, es una tendencia en baja, salvo si la preparamos especialmente. Muchos papás profesionales prefieren dividir el horario de 7 u 8 horas en elque se ausentan de su casa en dos turnos: la señora que viene 4 horas para limpiar y dejar algo cocinado,y la niñera que la releva a latarde cuando los chicos salen dela escuela. En estos casos buscanbaby sitters especializadas y hasta bilingües: “Es que hay un nuevo modelo de padres que manejamucha información sobre la importancia del juego y la estimulación en los primeros años de vida y buscan personal calificado paratratar con sus hijos. Además, cuando los padres tienen compromisos laborales fuera del hogar, no pueden arriesgarse a enviar a sus chiquitos a los jardinesmaternales,donde suelen enfermarse frecuentemente con el perjuicio que implica para la salud de los nenes y para la organización familiar, porque terminan pasando más tiempo enfermosque en la guardería. En junio, julio y agosto es cuando hay mayor demanda de baby sitters,porquelos chicos faltan al jardín”, detalla la Lic. Marisa Russomando, directora de La Cigüeña, consultora en maternidad y en la búsqueda de baby sitters.

Te ayudo a buscar
Si podés permitirte un gasto extra por única vez, es bueno que concertes una entrevista con una consultora y que sus especialistas hagan la selección de las personas (de entre 20 y 55 años de edad) indicadas para tus hijos, de acuerdo a las necesidades, al presupuesto y al perfil de tu familia. Con un equipo de expertos que van desde psicólogos y terapistas ocupacionales hasta docentes y psicopedagogos, estas orientadoras tienen el ojo entrenado y la capacitación como para enviar te a dos personas preseleccionadas para que vos puedas quedarte con tu preferida. Las consultoras dan un período de prueba que vade los 45 a 60 días y se responsabilizan por el personal que seleccionaron. Las empleadas que sugieren,cobran en blanco,por unajornada de 8 horas de lunes a viernes,un sueldo que va de los$1600 a los $1800, con aportes de $82 ante la Afip.Claro que estosvalores cambian de acuerdo a lacantidad de chicos que queden asu cargo y a la extensión o reduc-ción del horario de trabajo.“Una jornada más corta,de por ejemplo 4 horas diarias,tiene un costode $800. La hora extra cuesta $20 y a eso hay que sumarle los viáticos”, comentan las especialistas de Cuidame Mucho. El costo decontratar a profesionales que te orienten en la búsqueda y te recomienden a la persona idónea que estás buscando, se paga por única vez y equivale a un sueldo igual alque hayas pautado con tu nuevababy sitter. En algunos casos, elprecio baja al 85% de la remuneración pactada y se puede pagaren cuotas.“También podés contratar acompañantes nocturnas para mamás parturientas o puérperas,niñeras para eventos o salidas de fin de semana, baby sitter de fin de semana, personal express suplente para cubrir a tu niñera oficial cuando está enfermay hasta un staff fijo de docentes para armar jardines rodantes (guarderías que se organizan rotando un día en la casa de cada amigo). En general la baby sitter por hora tiene un costo de $20 yse puede contratar un mínimo de 4 horas.Si hay dos chicos para cuidar, el monto sube a $25.¿Cuál es la especialidad de la elegida? Suele ser una maestra jardinera ya egresada o avanzada en la carrera y puede manejar el idioma que quieras que tu hijo practique. Si tuviste mellizos o trillizos,se buscará una persona conexperiencia en el cuidado de chicos con necesidades simultáneas y edades afines”.

Los miedos frecuentes
Cuando es un bebé quien va aquedar a cargo de la niñera, el temor de los padres aumenta. Por su extrema fragilidad y, sobre todo,por su incapacidad de expresarse,de contar si algo sucede. Saben que los chicos más grandes pueden hablar y, llegado elcaso,serán capaces de mencionar cualquier conflicto,problema o maltrato que recibieranpor parte de la persona que sequeda con ellos. Por eso es importante que cuentes con especialistas que entrevisten, hagan test psicotécnicos y corroboren las referencias (para detectar falsas) de las persona a quien le vas a dar la llave de tu casa y la confianza para velar por tus chicos. Sin embargo, por más referencias y precauciones que se toman, todos los padres y en especial los primerizos tienen sus temores muy claros:
El robo de bebés.
El maltrato psicológico y físico.
El descuido que ocasionan accidentes domésticos 
La sustracción de bienes devalor que pueda haber en la casao el pasar información sobre las costumbres de la familia para facilitar el ingreso de ladrones.

Para reducir el miedo, es importante que tu casa sea un lugar ameno y seguro: con tapas en losenchufes, disyuntor cortacorriente eléctrica, trabas en alacenas, cajones e inodoros, cubiertas en las piscinas y puertas en las escaleras. Luego, una vez elegida la acompañante de tus hijos,es bueno que vos y tu parejase sienten con ella y le den todala información posible sobre la forma en que quieren que se comporte. Decile todo lo que tenga que saber sobre temas de salud de tu hijo, preferencias a lahora de dormir y entretenerse,ubicación del botiquín de la casa, horarios permitidos de televisión y computadora,zonas de peligro en los ambientes y teléfonos de contacto para hacerlescualquier consulta. También podés acordar con tu niñera qué hacer en caso de que ella esté con tos, refrío o conjuntivitis. Hay quienes prefieren que la empleada falte en esos casos.

Niñera y empleada doméstica
No todos tenemos recursos económicos como para contratar auna niñera exclusiva del cuidado de los chicos y otra persona que realice tareas domésticas.“Yo trabajé muchos años en la Cruz Roja Internacional y después fui mamá. En ese momento me dí cuenta de que la persona que está en tu casa tiene que ser de tu confianza y estar preparada,un combo no tan fácil. Puede ser la señora que conoce tu amiga, pero con el plus que puedas darle vos paraquedarte tranquila. Pensando en esto armé un equipo de trabajo compuesto por instructores y capacitadores para dar cursos de perfeccionamiento al personal doméstico. La capacitación sedicta en lenguaje sencillo, duran una jornada, los sábados de 9 a 18 horas, y tienen un costo de $350. Se dictan en nuestra sede de Capital Federal o se pueden organizar en barrios cerrados y SUM de edificios”, explica Paola Chorna, directora de Maid in Argentina. La propuesta tuvo tan buena repercusión que las mamás y papás se sumaron a los cursos en los que se enseñan temas como: entrenamiento paraemergencias y primeros auxilios; juegos de estimulación; técnicas para saber actuar en casos de ermergencia; resucitación para bebés y técnicas de resucitación cardiopulmonar; reducción de riesgo doméstico y de accidentes; seguridad en la manipulación,cocción y almacenamiento de alimentos; cocina de papillas sanas; cocina para freezer y microondas; optimización de los tiempos delimpieza (dictado por la jefa de housekeeping del Hotel Alvear); buenos modales y reglas básicas de ceremonial.

Los beneficios de las niñeras bilingües
En Estados Unidos y Europa esmuy común para una familia tener a una niñera bilingüe para enseñar al chico una segunda lengua. “Crecer bilingüe y manejar ala perfección un segundo idioma, no sólo beneficia a la hora de buscar un empleo,sino que faci-lita el aprender un tercer o cuarto idioma. Enriquece la vida de muchas maneras. Me mudé a Buenos Aires en 2008 (luego de 22 años de trabajar con niñerasen Los Ángeles) y comencé a buscar oportunidades. Aquí existía la necesidad de este tipo de servicio y como sabía que podría beneficiar a muchas familias gracias a mi experiencia,me dio entusiasmo abrir mi propia agencia. El 85% de nuestras niñeras hablainglés,pero hay otros idiomas como el francés, italiano, holandés, alemán y portugués. ¿La mejoredad para empezar? ¡Cuanto más temprano en la vida del niño, mejor! Entre la infancia y los 7 años es el momento óptimo para aprender un segundo idioma. No hay ningún problema cuando en la casa conviven chicos de diferentes edades; la niñera se comunica con todos los menores. Si hay chicos mayores que puedan necesitar una enseñanza individual, entonces se le dedica una hora o más por día. La mejor manera para que aprendan un segundo idioma es mediante el empleo de una niñera que no hable español.¿Los costos? Por ejemplo: una niñera con inglés como lengua materna, que tiene 5 añosde experiencia y ha estudiado Desarrollo Infantil cuesta $30 por hora.Son las más solicitadas porlas familias que quieren que sus hijos crezcan aprendiendo la pronunciación norteamericana o británica. La diferencia de precios varía entre el número de niños,laexperiencia de la niñera y su educación. Pero no sólo nos especializamos en el idioma,como agencia de niñeras sabemos qué tipode cualidades buscan los padresen una baby sitter y el excelente servicio que esperan. Hay algunos requisitos que buscamos cuando contratamos niñeras. Número uno,un amor genuino por los niños. Todas las niñeras deben ser bilingües o tener inglés como lengua materna y contarpor lo menos con un título universitario.Sin embargo aceptamos algunas niñeras si están ac-tualmente asistiendo a la Universidad y con un mínimo de 2 años de experiencia. Cuando ubico a una niñera, creo que hay mucho más que el enviarla a una casa de familia. Hay que tener el conocimiento y la intuición para saber cuál será la mejor opciónpara una familia en particular. Me tomo el tiempo para conocera mis niñeras y aplico este conocimiento al ubicarla con una familia”, relata Lucía Demercurio, directora de World Class Nannies.

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Jardines itinerantes, una alternativa para contener a los chicos en casa

Jardines itinerantes, una alternativa para contener a los chicos en casa
Se organizan en los countries y barrios privados con grupos de entre tres y cinco niños. Otro fenómeno: creció un 50 por ciento la demanda de las llamadas niñeras pedagógicas.

En este invierno atípico, con colegios cerrados y la amenaza de la gripe A dando vueltas, qué hacer con los chicos se transformó en una de las principales inquietudes de los padres que trabajan, aquellos que no se conforman con el simple cuidado y buscan que sus hijos no pierdan el ritmo escolar.

En Pilar, la demanda de niñeras pedagógicas aumentó un 50% y los jardines itinerantes hacen furor en countries y barrios cerrados. Grupos de tres a cinco niños, una maestra y un aula improvisada en una casa distinta todos los días. Los jardines de infantes rodantes, que comenzaron tímidamente hace menos de una década como una solución para socializar y entretener a los chicos todavía no escolarizados, hoy alcanzan su pico de popularidad en gran parte de las urbanizaciones cerradas del distrito. (…)

Niñeras pedagógicas
Otra de las opciones elegidas por los padres para combinar cuidado y educación durante el receso impuesto por la emergencia sanitaria, son las niñeras pedagógicas. Se trata de profesionales del área de la educación que a las tareas habituales de una babysitter le aportan el plus de la enseñanza.

En el distrito, la solicitud de este tipo de profesionales creció de manera exponencial a partir del cierre de las escuelas, llegando hasta el 50%.

La cifra coincide con la que se maneja en la agencia Cuidame Mucho, donde tal como informó la directora, María Moyal, «en Pilar hubo muchas consultas en los últimos días solicitando chicas de un día para el otro o para dentro de 48 horas».

A diferencia de las niñeras tradicionales, a las cuales se les pedía que sepan entretener, jugar, cambiar pañales y no mucho más, las pedagógicas llegan para cumplir otros roles.

«Los padres nos piden que ellas puedan acompañar a los chicos en las tareas escolares y continuar con una rutina de trabajo, todas tienen formación docente, experiencia y referencias», manifestó Moyal.

La mayoría de las nuevas babysitters manejan idiomas y muchas de ellas están capacitadas para trabajar con chicos con necesidades especiales. A su vez, llegan a los hogares con tareas planeadas que integran el aprendizaje con el divertimento (…)

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Me cuida la niñera, Revista Planetario

Por horas, por mes, con cama: la niñera o la señora que cuida a los chicos es un eslabón fundamental de la organización familiar. Ella resuelve el cuidado de los hijos sin necesidad de salir de casa y permite a los chicos pasar el día en su propio entorno, con sus juguetes, su cuna y los olores familiares.

Pero, más allá de la practicidad de este rol, vale la pena preguntarse: ¿Cómo ven los chicos a sus niñeras?

Rosina Duarte, psicóloga y responsable de Clinicar, responde: “Dentro del imaginario infantil, la niñera juega un rol preponderante, porque de alguna manera es quien reemplaza a la madre: cuida al niño cuando la madre no está, juega y lo atiende. Para el chico, su función es muy importante cuando es más pequeño y algo menos a medida que se hace más grande. Pero, más allá de la edad, es fundamental darle tiempo a esa relación para que se constituya, que el niño reconozca que ante laausencia de sus padres es ella quien se encarga absolutamente de todo lo que él necesita”.
Para que ese vínculo, que también incluye a los adultos de la casa, no fracase es importante cuidar algunos aspectos de la persona a incorporar a la rutina familiar. La paciencia, en primer plano. La vocación, también.

Las licenciadas Claudia Griffa y María Moyal, coordinadoras de Cuídame mucho y asesoras en la búsqueda de niñeras, sostienen: “La niñera tiene que tener ganas de estar con chicos, porque deberá prestar el cuerpo en función de sus necesidades. Esto quiere decir que debe estar dispuesta a sentarse en el piso a jugar, alzar a un bebé que tiene cólicos o cantar para que se duerma. Acciones sostenibles a largo plazo sólo por alguien que se encuentra a gusto en esta función. Pero fundamentalmente debe estar receptiva a lo que el chico tiene como interés o necesidad”.

En la marea de las relaciones adultas, cuando no padecen el fuerte oleaje, los más jovencitos de la casa tienen la capacidad de poner calma. En Cuídame Mucho, por ejemplo, han constatado que la niñera ideal la elige el chico: “Nuestra experiencia indica que cuando la niñera funciona para el niño, funciona para los papás. Esto quiere decir que los padres deciden la continuidad de la niñera en función de cómo ven a sus hijos y se esfuerzan por trabajar en superar cualquier inconveniente”, dice María Moyal, de Cuídame Mucho.

Pero cada casa es un mundo y cada mundo tiene sus reglas. En la cultura íntima de cada familia existen leyes explícitas o implícitas que deben ser cumplidas, porque conforman las normas que sustentan la crianza de los hijos

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Niñeras, La Nación

Niñeras
Entrenadas para cuidar. Profesionales, la solución para mamás que trabajan

«Estoy dejando el bien más preciado de mi vida, mi hija Olivia», dice Cecilia Giordano. Por eso, no le pareció un exceso contratar a una consultora y entrevistar a diez candidatas hasta encontrar a la niñera perfecta. (…)

Las agencias de selección y capacitación de niñeras profesionales ofrecen esas y otras ventajas. Aseguran una mayor confiabilidad, ya que realizan a las postulantes baterías de tests psicotécnicos y estudios socioambientales, exigen documentación y libreta sanitaria, y verifican las referencias. Por lo general, ofrecen una garantía, por la cual si los padres no están conformes o la empleada renuncia antes de los tres meses, la agencia realiza una nueva búsqueda y cubre el puesto. Además, algunas efectúan entrenamientos previos y seguimientos de control. El honorario que cobra el selector es el equivalente a un sueldo, aproximadamente.

Búsqueda, selección y entrenamiento
Hace tres años, estas agencias comenzaron a proliferar. Claro, las niñeras profesionales no están matriculadas ni tienen título universitario, pero sí experiencia en el cuidado de niños y algún tipo de estudio afín a la educación y la salud. «Docentes, maestras jardineras, estudiantes de las carreras de Psicología y Psicopedagogía, o gente que asistió a cursos de estimulación temprana o recreación», describe así a su staff Claudia Griffa, directora de Cuidame Mucho, junto con María Moyal, ambas psicólogas. «Proveemos de cuidado recreativo para chicos con personal calificado, que dispone de recursos lúdicos, emocionales e intelectuales, y una clara vocación por los chicos», afirma Griffa. (…)

La niñera no siempre tiene perfil de adolescente. «Disponemos de personas de hasta 65 años. Y son requeridas por gente que busca alguien con más experiencia, paciencia, una mirada distinta ante la vida, más de abuela»(…). «Nos piden gente mayor de 40 años, porque a veces son garantía de una mayor estabilidad emocional», coincide Griffa.

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