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Cada cual atiende su juego, Revista Shop

Cada cual atiende su juego
Encontrar qué regalar no es tan complicado si se conocen las necesidades e intereses de los chicos.

Cuando se acercan las Fiestas, además de decorar la casa, recibir invitados y hacer planes para las vacaciones, hay que salir a comprar regalos, especialmente para los más chicos. Son ellos los que más ilusionados están con la llegada de Papá Noel y, mediante gestos, miradas, palabras, o con la famosa cartita, dirán: “Querido Santa (Llámese mamá, papá, abuelo, tía, ¡todo es válido!) este año quiero de regalo…”

Pero antes de salir a comprar el juguete de última generación o todo lo que haya aparecido en la tele para sacarles una sonrisa a los más chiquitos, conviene preguntarse cuál es el juguete más indicado. Hay de todos los colores, formas, tamaños y funciones, pero es importante saber elegir el mejor para cada etapa del crecimiento.

Según la psicoanalista Claudia Griffa, “los padres están preocupados por ofrecer a sus hijos objetos sofisticados o juguetes que son atractivos a la mirada adulta pero, a veces, no son acordes a las necesidades del niño. Hay que guiarse por lo que se vende no sólo de acuerdo a la edad sino también buscar lo que le sea indicado a cada uno. Los chicos utilizan el juego para construir su singularidad, constituirse como sujetos, encontrar su lugar en el mundo, diferenciarse de los otros, controlar su cuerpo”, asegura.

Sin embargo, de acuerdo a las diferentes franjas de edad, hay determinados productos que se les pueden ofrecer para potenciar sus habilidades y desarrollo y lograr que aprendan a través del juego.

Pablo Medina, docente e investigador y fundador de La Nube, un centro literario dedicado a la cultura de la infancia, ayuda a clasificarlos:

De 0 a 12 meses. En esta etapa los bebés miran mucho los ojos y las manos. Necesitan que se les hable, que les canten (por eso la infinita variedad de canciones de cuna). También les atrae todo lo que se pueda tocar, porque están desarrollan- do sus sentidos. Inspeccionan los objetos con la boca, exploran con las manos y los pies. Son interesantes los muñecos y objetos para chupar, morder, apretar o tirar. Es muy importante que los juguetes estén confeccionados con materiales no tóxicos y resistentes, de modo que de llevarse a la boca no representen un peligro. Además, son muy atractivos los objetos que flotan o ruedan, que se pueden arrastrar y empujar y que emiten sonidos. Ejemplos: móviles, andadores musicales y peluches con géneros fáciles de lavar.

De 1 a 3 años. Los nenes han desarrollado más su sensibilidad en este período. Siguen llevándose algunos objetos a la boca, pero además los miran, los acunan, los apretan. Son convenientes entonces los juguetes lavables, blandos, de plástico unificado para que no se rompan, sin filos ni superficies ásperas para que no se lastimen. También les atraen los juegos de encastre con orificios, que representan un desafío, y los chiches para el momento del baño. No hay que olvidar los juguetes artesanales, una opción diferente que es igualmente educativa. Ejemplos: pelotas, libros coloridos, encastres, masa para modelar y puzzles con fichas grandes.

De 4 a 8 años. A esta edad buscan todo tipo de vehículos de ruedas. Les llaman la atención los juguetes de tracción -y cada vez más grandes-, los juegos que se ensamblan y los que invitan a construir. También, todo lo que sirva para dibujar (el garabato es un gran modo de comunicación) y escribir (para los que ya están aprendiendo es un gran desafío). Como aprenden por imitación, es conveniente mostrarles todo lo que uno quiera enseñarles. Ejemplos: autos, juegos de matemática, muñecos grandes de plástico y memotest.

De 9 a 12 años. El desafío en este momento son los juegos de tablero para pensar, como los de lógica. La computadora es un buen instrumento de aprendizaje si se usa adecuadamente y con supervisión de un adulto, y los juegos de habilidades físicas también. En esta etapa se relacio- nan mucho con el deporte y lo competitivo. También están aconsejados los objetos relacionados con las artes plásticas y la creatividad, y un regreso a los juegos de antes, como el balero y el yo-yó, que agilizan el manipuleo de manos y dedos. Ejemplos: juegos de deportes que exijan entrenamiento y artísticos, como los de dibujo y pintura.

Los especialistas recuerdan que es muy importante la supervisión de los padres. Los chicos necesitan la orientación de sus referentes. Según la licenciada Griffa, “así como cuando leemos un cuento a un bebé lo más importante no es el contenido sino el tono de voz y la mirada, el juguete resulta más enriquecedor si se usa en compañía de un adulto”.