Cómo trabajamos  
 

Acorde a las leyes de la naturaleza, hay que ser uno para después ser dos… Hay un tiempo de gestación del bebé en la panza de la mamá que confirma lo antedicho.
Las leyes del psiquismo de alguna manera tienden a un proceso similar. El bebé se alimenta a través del pecho de la mamá y cree que le es propio. Existe, en un inicio, una indiferenciación que se hace necesaria para que después pueda constituirse por un lado el bebé y por el otro, la mamá cómo seres distintos.
Siguiendo esta línea, los chicos de menos de tres años suponen que el pensamiento es algo compartido, que pensar y decir, son equivalentes: suponen creen que su pensamiento es sabido por el adulto…
El descubrimiento de que el pensar es un acto privado, es todo un acontecimiento en la vida de un chico y tiene que haber una construcción para arribar a ese punto. Por eso, mentir es un modo que el niño tiene para asegurarse de que el pensamiento es algo que le es propio y que nadie puede interferir ahí. Este es un comportamiento esperable y que responde al momento en que se consolida la diferencia entre lo propio y lo ajeno. Es también un signo interesante de la apropiación de la realidad por parte del niño. Mentira o verdad, es una versión que le pertenece y esto tiene un valor importante es la estructuración psíquica de un sujeto. Será una tarea posterior, dar cuenta de lo que tiene que ver con la realidad y la fantasía.
Es alrededor  de los seis años, que la mentira toma un rol diferente, ya que es a partir de ahí que podría hablarse de conciencia en relación al acto de no decir la verdad. En ese momento, cómo adultos, tendremos que estar atentos a lo que sucede, en caso de que las mentiras sean persistentes o ronden siempre en torno a las mismas cuestiones.
Pero volviendo a los niños menores, debemos tener en cuenta que no decir la verdad responde a una etapa en la que lo que prima es la estructuración del psiquismo. El fantaseo, la invención y el dar por hecho deseos, pueden tener lugar cuando un chico no dice la verdad. Podemos también resaltar aquello que tiene que ver con el “no decir” que viene de la mano de lo que describimos anteriormente. Secretear, preparar sorpresas para otros, hacer trampa, disimular… todo decir a medias, pone de manifiesto que hay otro a quien se puede engañar y no necesariamente desde el lugar de la burla sino desde un espacio lúdico. La picardía y el reírse toman posición en un juego que abre a la posibilidad de que haya, sin duda  dos lugares diferentes y diferenciables dónde lo íntimo y lo personal comenzará a delinearse.

 
 
 
   
  DERECHOS RESERVADOS
Todos los materiales incluidos en este portal tienen derechos reservados y protegidos.
Dirección Nacional del Derecho de Autor 2007- 2011. Cuídame Mucho.