Ahora ya se conocen. A los tres años, pareciera haber un recorrido juntos. Es hora de elegir jardín y hacer la adaptación, que de a ratos pareciera que es más tuya que de él. El proceso de socialización se evidencia cada vez más, hay amiguitos y crece el interés en jugar con otros cada vez más.
Empiezan aparecer programas y te encontrás rodeada de mamás en la puerta del jardín.
Ahora los cumpleaños tienen más colores y él te pide lo que quiere de adorno para la torta!
Le pusiste su vestido verde, pero se lo sacó y quiere el rosa, de princesa.
Hay juguetes de nena y de varón. Hay celos. Hay peleas…
Se fueron los pañales pero en la mitad de la noche, se despierta mojado…hay muchas cosas que aprender.
Te encontrás mil veces diciendo “Por favor y gracias”, la educación ahora tiene otras pautas: las que dictan los modales.
Jugar empieza a ser con algunas reglas. Se puede hacer trampa y hay secretos. También hay disfraces, superhéroes y las películas preferidas frente a las que anticipa cada escena. Las canciones que se repiten a los saltos y la música hace reír mucho.
Cada vez está más claro que se hace con mamá y qué con papá. Tu hijo elige, pide y expresa cada vez más con palabras.
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